Me gustan las películas cutres. Me gusta ver películas en las que los actores salgan de plano y parezca que habla un florero, que el montaje sea tan chapucero que hasta un chimpancé manco hubiera podido hacerlo mejor, en las que la música es de peli porno de los 70, robada o inexistente. Me gusta que los actores actúen como me gusta que actúen: con el culo. Me gusta que el sonido en las peleas esté lleno de gritos histéricos y adulterados en la post-producción, con sonidos aberrantes de armas de madera pintadas. Me gusta que no haya ni un puto plano fijo salvo cuando tratan de hacer zooms alucinantes en el jeto de los desgraciados de turno. Me gusta hacer esas películas a mi, y que me salgan mejor que a quienes han tenido presupuesto de más de 2 cifras para hacerlo.
Me gusta como hago las cosas. Me gusta tratar de arreglar las cosas, las que tienen arreglo y las que no. Me gusta cagarla. Así se aprende. Me gusta intentar ser lo más noble que puedo, aunque a veces no lo consiga. Me gusta creer y no tener la certeza en una sóla cosa. Seguro que no hace falta que os diga de lo que hablo. Imaginad. A lo mejor ya sabéis lo que es.
Me gusto. Y cuando deje de hacerlo, cambiaré. O no.
Etiquetas: Pensamientos abstractos y absurdos







